Represión Patronal a enlace sindical

La empresa Supera Gestión Integral de Servicios de Córdoba, ha despedido a Charo García Mohedano trabajadora con discapacidad, esto ha sucedido poco tiempo después de ser nombrada enlace sindical del SAT “incumpliendo de forma flagrante el derecho constitucional de libertad de afiliación sindical.

Supera Gestión Integral de Servicios en 2015 cambió su objeto social para convertirse en un Centro Especial de Empleo para la Integración de Personas con Discapacidad, inicia su andadura como centro de llamadas de Servicios de procesos de datos trabajando para varias multinacionales de telefonía.,

Hay que reseñar que la discapacidad psíquica que padece Charo no le impide la realización y desempeño del trabajo para el cual fue contratada y cualquier otro en el que se requiera alto nivel intelectual.

Supera Gestión Integral de Servicios desde el cambio de objeto social como Centro Especial de Empleo percibe cantidades económica nada desdeñables en ayudas de la administración. Estas empresas tras la imagen con la que pretender parecer espacios laborales donde se ayuda a personas con o en dificultades, sólo son centros de sobreexplotación que se favorecen de las dificultades y trabas que las personas con discapacidad o movilidad reducida se tienen que enfrentar en este sistema criminal.

Hemos podido charlar con Charo y nos ha explicado cuales son las verdaderas razones de su despido y cuál es su situación actual.

UyL

Hola Charo, en primer lugar, trasmitirte nuestro apoyo en tu lucha en defensa de tu puesto de trabajo e intereses de la clase obrera fuera y dentro del centro de trabajo.

Creemos es necesario que se conozca tu realidad vital para poder comprender la magnitud del asunto.

Charo.

Soy mujer de 52 años divorciada, que por diferentes razones no he tenido muchas oportunidades laborales, tengo dos hijos, niña y niño, mi hija está terminado los estudios de cirugía oral y maxilofacial ha trabajado todos los periodos vacacionales para poder estudiar, mi hijo sufre una alteración psíquica por lo que se le ha declarado discapacitado, producto principalmente de una profunda adicción a los video juegos lo que le llevo a estar durante años encerrado en su habitación sin salir. A mi edad y siendo mujer es muy difícil que te contraten por lo que en estos momentos estoy muy preocupada.

UyL

¿Cuantos años llevas trabajando en Supera Gestión Integral de Servicios y como son las condiciones laborales?

Charo

Comienzo a trabajar en el 2015, éstos cambiaron su objeto social y es por lo que me contratan como tele operadora, prestamos servicio de atención a empresas de telefonía. Trabajo 6 hora ininterrumpidamente ni un minuto para descansar en el convenio de tele operador se establece una parada de cinco minutos cada hora en las que las pantallas de los ordenadores se apagan, pero en nuestro caso no se aplica dicho convenio, trabajo por un salario es de 677 € mes.

La empresa, tengo entendido, percibe ayudas no tan solo por mi condición de persona con discapacidad también por ser mayor de 45 y mujer. Quizás esta sea la razón que la mayoría del personal empleado sean mujeres.       

UyL

¿Cómo era el trato y comportamiento de la empresa hacia ti anteriormente a tu despido?

Charo

Hasta que no se le comunicó mi decisión de ser delegada sindical siempre el trato personal fue el correcto, cuando tomo la decisión de ser delegada sindical por el SAT,es cuando soy despedida ,vengo de estar una temporada de baja a consecuencia de un estado depresivo lo cual no me había sucedido en los últimos doce años.

UyL

¿Qué razones da la empresa para tu despido?

Charo

Supera, manifiesta que el despido es consecuencia de dificultades económicas, algo que se puede demostrar como falso, mi puesto de trabajo ha estado siempre cubierto por otra trabajadora y la empresa solo me ha despedido a mí. No hay razón económica alguna.

UyL

¿Has recibido el apoyo de tus compañeros y que acciones se están llevando a cabo para que tu despido sea considerado nulo?

Charo

Mis compañeros más allá de alguna llamada no han manifestado en público nada en mi favor. Hoy la clase obrera muestra tener miedo. Por parte del SAT se están llevando a cabo acciones de denuncia pública y han puesto a mi disposición el gabinete jurídico. La empresa ya intentó indemnizarme con los 33 días por año a lo que les dije que no, quiero mi reincorporación. 

UyL

Gracias por habernos atendido y volvemos a manifestarte nuestro apoyo.

Sobre el nuevo gobierno

Todo está preparado para que el miércoles, día 16 de enero, Juan Manuel Moreno sea proclamado Presidente de la Junta de Andalucía, y ello se llevará a cabo a pesar del papel que están jugando estos últimos días de “enfrentamiento” propagandístico el tripartido; la realidad es que los tres están por la privatización de los servicios, por favorecer a las rentas más altas con bajada de los impuestos, por la sanidad y la enseñanza privada, y por el recorte de gastos sociales, derogar la Ley de Memoria Histórica, y crear confusión respecto de la violencia de género y violencia doméstica, con el objetivo de recortar las ayudas y el apoyo a las víctimas de la violencia machista, y un largo etcétera de medidas para  recortar los derechos de la clase obrera y de las clases populares.

El objetivo central de este gobierno, con una clara orientación franquista y fascista, no es otro que desarrollar las políticas que el capital necesita hoy, para aumentar la explotación de la clase obrera, reducir aún más el precio de la fuerza de trabajo, privatizar sectores mayores de la economía, y avanzar en la ya grave militarización de Andalucía apoyando todas las estrategias de guerra del capitalismo a través del terrorismo de la OTAN. Un gobierno que se apoya en los valores más reaccionarios, como refugio ante el terror que a la burguesía le provoca el posible el avance de las fuerzas obreras en las luchas por su liberación. Hoy está fracasando el proyecto histórico de la dominación burguesa en España, siglos de opresión, explotación y violencia están haciendo crisis, como siempre en la historia, la burguesía vuelve hacia el fascismo cuando teme perder su posición de privilegio en la lucha de clases.

El PCPA-PCPE combatirá con fuerza a este nuevo gobierno y las políticas regresivas y, en algunos casos, fascistas, que pretende implantar, y luchará por el avance en medidas sociales, económicas y de libertad.

No obstante, también se hace necesario en estos momentos recordar y analizar la política retrógrada que ha llevado a cabo la Junta de Andalucía con el gobierno del PSOE, corrupción, recortes salvajes, subcontrata de servicios, administración paralela, enchufismo, políticas fiscales que han favoreciendo a las grandes empresas, la banca, la industria militar y a las grandes cadenas hoteleras, y sobre todo en los últimos quince años ha realizado una política de recortes que ha producido un fuerte deterioro de los derechos sociales. En nuestra tierra, en torno al 40% de los niños andaluces abandonan secundaria obligatoria sin título, un auténtico genocidio cultural e intelectual. Tenemos una tasa de paro del 23%, siendo el porcentaje de paro de los jóvenes del 49%. Los recortes y despidos en sanidad y educación son los más significativos, habiendo dejado de contratar a unos 21.000 trabajadores entre educadores y sanitarios, mientras en Sanidad las listas de espera desesperan a la población. No se ha tomado medidas contra los desahucios que se siguen produciendo y creando situaciones angustiosas para las familias y el nivel de pobreza alcanza ya límites insostenibles, sobre todo por la desnutrición infantil.  Mientras esto ocurre en nuestra tierra, la Junta tiene, 660 cargos de asesores y 2.137 puestos de funcionarios de libre designación. Por otro lado está la red clientelar del PSOE, que ha conformado un nido de arbitrariedad y enchufismo en su seno.

Además, se ha promovido una cultura andaluza de pandereta y olé, a la vez que se han ofrecido premios a nobles, latifundistas, oligarcas y, en general, representantes de lo más rancio del señoritismo cultural andaluz. Existe un gran vacío industrial y científico y se ha entregado el territorio a un masivo turismo de baja calidad, depredador y destructor del paisaje y el entorno.

 Por otro lado, el PCPA-PCPE siente gran preocupación por el auge del fascismo, que además no es un fenómeno que se da en Andalucía, sino también en el resto del Estado Español e incluso fuera del ámbito de la UE. La situación de crisis prolongada del capitalismo, las movilizaciones populares contra el paro y la precariedad, por pensiones dignas, etc.., hace que el capital extreme la violencia contra la clase obrera y capas populares, y en el caso de Andalucía, el capital y la burguesía andaluza , que cómodamente han cabalgado con el PSOE, cambian de caballo y apuestan por sectores más reaccionarios, representado en el marco institucional por Vox, PP y Cs, pues no hay que olvidar que son muchos los años de velada ideología fascistizante y populachera que han ayudado a introducir a las claras movimientos fascistas. Además la extrema derecha ha anidado en el caldo gordo cocinado por la socialdemocracia en la olla del franquismo sociológico que nunca dejó de tener un lugar preferente en el PP.

Por ello decimos claro y fuerte que sólo con la organización y lucha del movimiento obrero y popular, haciéndoles frente con un constante trabajo de masas, podremos detener e impedir que el fascismo alcance la capacidad de instrumentalizar a amplios sectores de la población con mentiras y falsas promesas, y para ello debemos de buscar la unidad de todas las luchas obreras y populares, y en este sentido manifestamos nuestro apoyo a la concentración del día 15 de enero convocada por la mañana ante el Parlamento andaluz y a las manifestaciones por la tarde en todas las provincias de Andalucía, movilizaciones que deben tener continuidad.

¡¡UNETE A LAS FILAS DEL PCPA-PCPE!!

¡¡VIVA LA UNIDAD Y LUCHA DE LA CLASE OBRERA!!

¡¡NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN!!

¡¡CONTRA EL PARO Y LA PRECARIEDAD!!

SECRETARIADO POLÍTICO, Andalucía 13 de enero de 2019

PARTIDO COMUNISTA DEL PUEBLO ANDALUZ

PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA

Discurso de Lenin sobre el papel del Partido Comunista

Camaradas:   Quisiera hacer algunas observaciones que guardan relación con los discursos de los camaradas Tanner y Mclaine. Tanner dice que está a favor de la dictadura del proletariado, pero la concibe de un modo completamente distinto a como la concebimos nosotros. Dice que nosotros entendemos en realidad por dictadura del proletariado la dictadura de su minoría organizada y consciente.

Y en efecto, en la época del capitalismo, cuando las masas obreras son sometidas a una incesante explotación y no pueden desarrollar sus capacidades humanas, lo más característico para los partidos políticos obreros es justamente que sólo pueden abarcar a una minoría de su clase.

El partido político puede agrupar tan sólo a una minoría de la clase, puesto que los obreros verdaderamente conscientes en toda sociedad capitalista, no constituyen sino una minoría de todos los obreros. Por eso nos vemos precisados a reconocer que solo esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y llevarlas tras de sí. Y si el camarada Tanner dice que es enemigo del partido, pero al mismo tiempo está a favor de que la minoría de los obreros mejor organizados y más revolucionarios señale el camino a todo el proletariado, yo digo que en realidad no existe diferencia entre nosotros. ¿Que representa una minoría organizada? Si esta minoría es realmente consciente, si sabe llevar tras de si a las masas, si es capaz de dar respuesta a cada una de las cuestiones planteada en el orden del día, entonces de minoría, es, en esencia, el partido. Y si camaradas como Tanner, a los que tomamos particularmente en consideración, por tratarse de representantes del movimiento de masas, cosa que difícilmente se puede decir de los representantes del Partido Socialista Británico.

Si tales camaradas están a favor de que exista una minoría que luche decididamente por la dictadura del proletariado y que eduque en este sentido a las masas obreras, esa minoría no es, en esencia, otra cosa que el partido.

El camarada Tanner dice que esa minoría debe organizar y llevar tras de sí a todas las masas obreras. Si el camarada Tanner y otros camaradas del grupo Shop Stewards y de la organización” Los trabajadores industriales del Mundo” (IWW) reconocen esto, y cada día, en las conversaciones con ellos, vemos que en efecto lo reconocen, si aprueban una situación en que la minoría comunista consciente de la clase obrera lleva tras de si al proletariado, deben convenir en que el sentido de todas nuestras resoluciones es precisamente ése.

Y entonces la única diferencia existente entre nosotros consiste en que ellos evitan emplear la palabra “partido”, porque entre los camaradas ingleses existe una especie de prevención contra el partido político. Conciben el partido político algo así como los partidos de Gompers y de Henderson, partidos de policastros parlamentarios, traidores a la clase obrera. Y si conciben el parlamentarismo como el inglés y el norteamericano de nuestros días, también nosotros somos enemigos de ese parlamentarismo y de esos partidos políticos. Necesitamos partidos nuevos, unos partidos distintos. Necesitamos partidos que estén en contacto efectivo y permanente con las masas y sepan dirigirlas.

Paso a la tercera cuestión que desearía tratar aquí en relación con el discurso del camarada Maclaine. Este propugna que el Partido Comunista Inglés se adhiera al Partido Laborista. Ya me he manifestado a ese respecto en mi tesis sobre el ingreso en la III Internacional. En mi folleto, esta cuestión queda pendiente. Sin embargo, después de hablar con muchos camaradas, he llegado al convencimiento de que la decisión de quedarse en el partido Laborista es la única táctica acertada. Pero interviene el camarada Tanner y afirma: No seáis demasiado dogmáticos. Esta expresión es totalmente inoportuna. El camarada Ramsay dice: Dejar que los comunistas ingleses resolvamos esta cuestión ¿Que sería la Internacional si cualquiera pequeña fracción dijese: Algunos de nosotros estamos a favor de esto y otros están en contra?

Dejadnos que resolvamos nosotros mismos ¿Para qué harían falta entonces la Internacional, el Congreso y toda esta discusión? El camarada Mclaine ha hablado únicamente del papel del partido político. Pero este atañe también a los sindicatos y al parlamentarismo. Es totalmente exacto que la mayor parte de los mejores revolucionarios se oponen a la adhesión del Partido Laborista, puesto que están en contra del parlamentarismo como medio de lucha. Por eso, tal vez sea lo mejor someter esta cuestión a estudio de una comisión. Ella debe examinarla, estudiarla, y la cuestión debe ser resuelta sin falta en el presente Congreso de la Internacional Comunista. No podemos estar de acuerdo con que esta cuestión afecte sólo a los comunistas ingleses. Debemos decir, en general, que táctica es la certera.

Ahora me detendré en algunos argumentos del camarada Mclaine en torno al problema relativo al Partido Laborista Inglés. Es preciso decir abiertamente: el Partido Comunista sólo puede adherirse al Partido laborista a condición de que conserve plena libertad de crítica y pueda aplicar su propia política. Esto es lo más importante. Cuando el camarada Serrati habla a este propósito de colaboración de clases, yo afirmo: esto no es colaboración de clases. Si los camaradas italianos consienten la presencia en su partido de oportunistas como Turati y Cía., es decir, de elementos burgueses, esto sí que es colaboración de clases. Pero en el caso que nos ocupa, en relación con el Partido Laborista Inglés, se trata sólo de la colaboración de la minoría avanzada de los obreros ingleses con su mayoría aplastante.

Son miembros del Partido Laborista todos los afiliados a los sindicatos. Es una estructura muy original, que no encontramos en ningún otro país. Esta organización abarca a cuatro millones de obreros de seis o siete millones de miembros de los sindicatos. No se les pregunta cuáles son sus convicciones políticas. Que me demuestre el camarada Serrati que se nos impide utilizar allí el derecho de crítica. Cuando lo demostréis, solo entonces demostraréis que el camarada Mclaine se equivoca. El Partido Socialista Británico puede decir con toda libertad que Henderson es un traidor, y, sin embargo, sigue dentro del Partido Laborista. También aquí se hace efectiva la colaboración de vanguardia de la clase obrera con los obreros atrasados, con la retaguardia.

Esta colaboración revista una importancia tan grande para todo el movimiento, que insistimos categóricamente en que los comunistas ingleses sean el eslabón de enlace entre el partido, es decir, entre la minoría de la clase obrera, y toda la masa restante de los obreros. Si la minoría no sabe dirigir a las masas y vincularse estrechamente con ellas, no es un partido y, en general, no tiene ningún valor, aunque se denomine partido o Comité Nacional de consejos de delegados de fábrica en Inglaterra tienen su Comité Nacional, su dirección central, y esto ya es un paso para la constitución de un partido. Por consiguiente, si no se desmiente que el Partido Laborista Inglés está compuesto de proletario, esto es una colaboración de la vanguardia de la clase obrera con los obreros atrasados y si esta colaboración no se hace efectiva de modo sistemático, entonces el Partido Comunista no ofrece ningún valor, y entonces no se puede hablar de dictadura del proletariado, y si nuestros camaradas italianos carecen de argumentos más convincentes tendremos que decidir aquí más tarde y de modo definitivo la cuestión sobre la base de la que sabemos, y llegaremos a la conclusión de que la adhesión al Partido Laborista es una táctica atinada.

Los camaradas Tanner y Ramsay nos dicen que la mayoría de los comunistas ingleses no se mostrará de acuerdo con la adhesión, pero, ¿debemos estar de acuerdo sin falta con la mayoría? De ningún modo. Si la mayoría no ha comprendido aún que táctica es la acertada, tal vez se pueda esperar. Incluso la existencia de todos los miembros del Congreso, y sobre la base de los argumentos esgrimidos aquí, no iréis a insistir en que acordemos aquí la creación inmediata en todos los países de un Partido Comunista único. Esto es imposible.

Pero sí podemos expresar abiertamente nuestra opinión y trazar directrices. El problema abordado por la delegación inglesa debemos estudiarlo en una comisión especial, y después de esto debemos decidir: La táctica acertada es el ingreso en el Partido Laborista. Si la mayoría estuviese contra esto, debemos organizar aparte la minoría. Esto tendría una importancia educativa. Si las masas obreras inglesas tienen aún fe en la táctica anterior, comprobaremos nuestras conclusiones en el próximo Congreso.

Pero no podemos decir que esta cuestión afecte sólo a Inglaterra: eso sería limitar las peores costumbres de la II Internacional.

Debemos expresar abiertamente nuestra opinión. Si los comunistas ingleses no llegan a un acuerdo y si no crean un partido de masas, la escisión será inevitable de uno u otro modo.

V.I. LENIN

Publicado el 5 de agosto de 1920

Nº 5 del Boletín del II Congreso de la Internacional Comunista.

Discurso de Lenin a los soldados antes de partir al frente

Este discurso fue pronunciado por Vladímir Lenin el 2 de agosto de 1918 ante los soldados del Regimiento Revolucionario de Varsovia.

(Aparece en la sala el camarada Lenin, acogido con entusiásticos aplausos y los briosos acordes de “La Internacional”.) Estimo –Dice el camarada Lenin – Nosotros, revolucionarios polacos y rusos, ardemos ahora en un mismo deseo: hacer todo lo posible para defender victoriosamente las conquistas de la primera gran revolución socialista, a la que seguirá inevitablemente una serie de revoluciones en otros países. La dificultad para nosotros estriba precisamente en que hemos tenido que actuar mucho antes que los obreros de países más cultos, más civilizados.

La guerra internacional ha sido provocada por las fuerzas del capital internacional, de dos coaliciones de aves de rapiña. Hace ya cuatro años que el mundo derrama sangre para resolver cual de estos dos imperialismos rapaces ha de dominar el mundo. Sentimos de un modo tangible que esta guerra criminal no puede terminar con el triunfo de alguna de las dos partes. Cada día se hace más evidente que no son los imperialistas, sino la revolución obrera victoriosa, la que puede ponerle fin. Y cuanto más dura se hace hoy la situación de los obreros en todos los países, cuanto mayor es la saña con que se persigue el verbo proletario libre, tanto mayor es la desesperación de la burguesía, pues no puede sofocar el movimiento creciente. Por cierto tiempo nos hemos adelantado a la masa principal del ejército socialista, que nos mira con la mayor esperanza y dice a su burguesía: por más que te enfurezcas, seguiremos el ejemplo de Rusia y haremos lo que han hecho los bolcheviques rusos.

Queríamos la paz –continua el camarada Lenin –. Precisamente porque la Rusia Soviética propuso la paz a todo el mundo, fueron lanzadas en febrero contra nosotros las tropas alemanas. Ahora vemos con toda claridad que tanto monta un imperialismo como otro. Unos y otros mentían y mienten al decir que la suya es una guerra de liberación. El capital anglo-francés se desenmascara ahora del mismo modo que se desenmascaró antes la rapaz Alemania, con toda esa infamia que se supone la paz de Brest.

Los anglo-franceses hacen ahora un último esfuerzo para arrastrarnos a la guerra. Ahora han comprado por quince millones –a través de los generales y oficiales – a nuevos esclavos –los checoslovacos – para lanzarlos a una nueva aventura, para convertir la sublevación checoslovaca en movimiento de los guardias blancos y los terratenientes. Y cosa extraña, resulta que todo eso se hace para “defender” Rusia. Los ingleses, “amantes de la libertad y de la justicia”, aplastan a todo el que se les pone por delante y se apoderan de Múrmansk; los cruceros ingleses se acercan a Arjanguelsk y cañonean las baterías, y todo ello en “defensa” de Rusia. Esta completamente claro que desean rodear a Rusia de un anillo de bandidos imperialistas y estrangularla porque ha desenmascarado y roto sus tratados secretos.

Nuestra revolución ha logrado que los obreros de Inglaterra y Francia se levanten como acusadores de sus gobiernos. En Inglaterra, donde imperaba la paz social y era más fuerte que en ninguna otra parte la resistencia de los obreros al socialismo, ya que ellos también participaban del saqueo de las colonias, vuelven ahora la espalda a la burguesía y rompen la paz social con ella.

Los obreros franceses condenan la política de injerencia en los asuntos de Rusia. Por ello los imperialistas de esos países se lo juegan todo en una carta.

La existencia misma, la vida misma de la Rusia Soviética los saca de quicio.

Sabemos que la guerra toca a su fin; sabemos que ellos no lograrán ponerle fin; sabemos que contamos con un aliado seguro, y por ello hay que poner en tensión todas las energías, hacer un último esfuerzo. O poder a los kulaks, los capitalistas y el zar, como ocurrió en las fracasadas revoluciones de occidente, o poder del proletariado. Vuestra tarea al ir al frente es, ante todo y sobre todo, recordar que esta es la única guerra legitima, justa, santa, la guerra de los oprimidos y los explotados contra los opresores y los bandidos.

Ahora está tomando cuerpo esa alianza de los revolucionarios de los distintos países con la que soñaban los mejores cerebros, una verdadera alianza de los obreros, y no de soñadores intelectuales.

La superación de la enemistad y de la desconfianza entre las naciones es garantía de la victoria.

Os ha correspondido el gran honor de defender con las armas en la mano ideas santas y de hacer realidad, luchando codo con codo con los alemanes, los austriacos y los magiares –ayer enemigos nuestros en el frente –, la fraternidad internacional de los pueblos.

Estoy seguro, camaradas , de que si agrupáis todas las fuerzas militares en un poderoso Ejército Rojo internacional y, con la consigna de “¡Muerte o Victoria!”, lanzáis estos batallones de hierro contra los explotadores, contra los opresores, contra las centurias negras de todo el mundo, no habrá fuerza imperialista que pueda hacernos frente.

EL DOMINGO SANGRIENTO”, UN HITO QUE MARCARÍA EL CAMINO HACIA LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1917.

9 de enero de 1905.
(Calendario juliano)
“EL DOMINGO SANGRIENTO”, UN HITO QUE MARCARÍA EL CAMINO HACIA LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1917.

“En la historia de las revoluciones surgen a la luz contradicciones que han madurado a lo largo de décadas y hasta de siglos. La vida adquiere una riqueza sin precedentes. Aparecen en la escena política, como combatiente activo, las masas, que siempre se mantienen en la sombra, y que por ello pasan con frecuencia inadvertidas para los observadores superficiales, e inclusive, en ocasiones, resultan despreciados por ellos. Estas masas aprenden en la práctica, ensayan sus primeros pasos a la vista de todos, tantean el camino, se fijan objetivos, ponen a prueba sus propias fuerzas y las teorías de todos sus ideólogos. Realizan heroicos esfuerzos para elevarse a la altura de las tareas gigantescas, de envergadura universal, que la historia les impone, y por grandes que puedan ser las derrotas aisladas, y por mucho que puedan conmovernos los ríos de sangre y los millares de víctimas, nada puede compararse en importancia con lo que representa esta educación directa de las masas y de las clases en el transcurso de la lucha revolucionaria directa.” (V. I. Lenin. “Jornadas revolucionarias”. 31 de enero de 1905).

El 9 de enero (22 de enero según el calendario gregoriano actual) de 1905, una manifestación fue reprimida sangrientamente por el zarismo, en lo que se podría considerar como un “ensayo general” de la Revolución de Octubre de 1917.
Desde el año 1903, se venían sucediendo por todo el vasto Imperio zarista ruso, una serie de huelgas y protestas obreras. Un movimiento obrero novel y joven a la vez, que provenía en su mayor parte desde el campesinado, pero que ya estaba presentándose a modo de “entrenamiento” huelguístico y dejando de ser novedad por parte del los obreros enfrentados a la explotación que sufrían por pare de los patronos y de la represión policial. Al mismo tiempo la intelectualidad y la burguesía clamaban por confiar en las negociaciones con el zarismo, que prometía el nacimiento de una Duma, a modo de Parlamento.
El 8 de febreo de 1904, la Rusia zarista había invadido Port Arthur, dándose inicio a la guerra ruso-japonesa que terminaría el 5 de septiembre de 1905 con la derrota zarista (tanto el zar como el emperador japonés deseaban que tanto Manchuria como Corea pasaran a sus dominios). La inminencia de una revolución que iba calando, poco a poco y constantemente, en todos los estratos de la sociedad, haría que el zar Nicolás II, para desviar la atención y así unir al pueblo ruso bajo una misma bandera patriótica, declarando la guerra a Japón, un pequeño país, por aquel entonces, que difícilmente podría hacer frente a la potencia del Imperio Ruso. Sin embargo, las continuas derrotas bélicas y la falta de un objetivo claro contribuirían al descontento popular; influyendo, también y sobre todo, la corrupción de los oficiales zaristas, traficando con el avituallamiento de sus tropas, y su ineptitud a la hora de dirigir la guerra haría que ésta fuera ganada por las tropas japonesas, más disciplinadas, mejor equipadas y mucho más motivadas.
Guerra que traería consigo el hundimiento mayor de la economía y que quebrara el erario público, que daría lugar a bajadas de salarios y el aumento de la carestía de la vida. Además de que la movilización del ejército, tanto en labores represivas como de guerra, privaría de brazos necesarios a las familias campesinas. Llegando a finales de año, que un tercio de las tropas tenían asignadas tareas represivas hacia el mismo pueblo ruso. Ya a finales de 1904, el Imperio ruso había perdido la guerra, con una marina rusa prácticamente destruida y un tanto desaparecida y con un ejército que había sufrido más de 200.000 bajas. 
Entonces ya Lenin, hacia finales del mes de diciembre de 1904, avisaría lo que podría ocurrir si Rusia era derrotada en la guerra contra el Japón:

“Esta guerra ha puesto y pone al descubierto, en mayor medida que ninguna otra cosas, toda la podredumbre de la autocracia, la debilita en el terreno financiero y militar más de lo que podría hacerlo cualquiera cosa, a las masas atormentadas del pueblo, a las que esta guerra criminal y bochornosa impone indecibles sacrificios. La Rusia absolutista ha sido vencida por el Japón constitucional y todo lo que sirve para prolongar la guerra no hará más que agravar y agudizar la derrota. La mejor parte de la marina rusa ha sido ya aniquilada, la situación de Port-Arthur es desesperada, la escuadra lanzada en su ayuda no tiene la menor posibilidad de llegar siquiera a destino, y menos aún de lograr el éxito; el ejército de tierra mandado por Kuropatkin ha tenido más de 200.000 bajas, y se encuentra agotado e impotente ante un enemigo que, después de tomar Port-Arthur, lo aniquilará irremediablemente. La catástrofe militar es inevitable, y hará también inevitable que se decupliquen el descontento, la inquietud y la indignación.
Debemos prepararnos con toda energía para cuando llegue ese momento. En esa oportunidad, uno de esos estallidos que se repiten con frecuencia cada vez mayor, tan pronto en un sitio como en otro, se convertirá en un tremendo movimiento popular.” (V. I. Lenin. “La autocracia y el proletariado”. Antes del 22 de diciembre de 1904).

En 1904 también, en Bakú, los trabajadores del petróleo habían realizado protestas exigiendo la libertad de las asambleas obreras, de libertad de prensa, la jornada diaria de 8 horas y la convocatoria de una Asamblea Constituyente que acabara con la guerra ruso-japonesa; por lo que organizarían un huelga general que lograría la primera convención colectiva.
El 3 de enero se produciría una huelga en la gran fábrica Putilov de San Peterburgo, a causa del despido de cuatro obreros, que conseguiría una gran movimiento de solidaridad entre los trabajadores, y al que se adherieron otras fábricas y miles de proletarios. El 8 de enero de produciría una gran huelga general en San Petersburgo, empezando a contarse los participantes por cientos de miles; quedándose la ciudad sin agua, sin luz, sin periódicos,…
Todo aquello serviría para que de movilizaran una gran cantidad de desheredados. Una manifestación pacífica de 200.000 hombres, mujeres y niños, en su mayoría desheredados, conformadas por familias enteras, marcharían pacíficamente el domingo (el único día de descanso semanal) 9 de enero de 1905 por las calles de San Petersburgo, la capital del imperio zarista, encabezada por el clérigo Georgi Gapón; no respondiendo a ninguna consigna política y levantando inconos religiosos, cruces y, hasta, retratos del zar Nicolás II, al que llevaban una declaración a las puertas del Palacio de Invierno, en la cual rogaban al “padrecito zar” un serie de reclamaciones tanto económicas como democráticas: convocatoria de una asamblea constituyente, mejoras salariales, jornadas de ocho horas, libertad de sindicación, ..; pues el país estaba atravesando una regresión económica que llevaba a la mayoría de la población a la más absoluta miseria y a la cruel represión de las varias fuerzas zaristas. 
Siendo el texto, donde estaban expuestas sus peticiones, de los obreros dirigido al zar el siguiente:

“¡Señor! Nosotros, obreros de San Petersburgo, nuestras mujeres, hijos y ancianos inválidos, llegamos ante ti para impetrar justicia y protección. Estamos en la miseria, oprimidos y cargados con trabajo excesivo, tratados como esclavos que deben soportar pacientemente su amarga suerte y callar.
Hasta ahora lo hemos soportado. Pero cada vez sentimos con más claridad la miseria, la ausencia de derecho y la ignorancia fruto de despotismo y la arbitrariedad. Señor, hemos llegado al límite de la paciencia. Creemos que es preferible morir que prolongar insoportables sufrimientos. Hemos abandonado el trabajo y declarado a los patronos nuestro propósito de no reintegrarnos al mismo hasta que satisfagan nuestras demandas. Pedimos pocas cosas. Nuestra primera petición es que los patronos examinen con nosotros las peticiones. esto ha sido rechazado, así como el derecho de hablar de nuestras necesidades.
También han considerado ilegal nuestro deseo de disminuir el horario de trabajo hasta las ocho horas diarias, de convenir el salario, …, de que se mejoren las condiciones de trabajo. Según los patronos todo es ilegal; nuestras demandas, un crimen.
¡Señor! Estamos aquí más de 300.000 hombres solamente por sus apariencias y aspecto. Cualquiera que entre nosotros intente elevar su voz para defender los intereses de la clase obrera será aprisionado y deportado…
¡Señor!, ¿Esto es conforme con las leyes divinas, en cuya virtud gobernáis? Por esto, nos hemos congregado cerca de los muros de tu palacio. Es aquí donde buscamos el último salud. No rehuses proteger a tu pueblo. Sácale de la tumba de la arbitrariedad, de la miseria y de la ignorancia.
Rusia es demasiado grande, sus necesidades muy variadas e importantes para que pueda ser gobernada exclusivamente por los funcionarios… Ordena inmediatamente convocar a los representantes de todas las clases y órdenes del pueblo ruso. Y para esto, manda que las elecciones a la Asamblea Constituyente se hagan según sufragio universal, secreto e igual. Es nuestra petición más importante.” (Apud. VOILLIARD y otros: “Documents d´Historie, II”, Armand Colia, París, 1964. -En: J. González Fernández. “Historia del Mundo Contemporáneo”. Editorial Edebe, Barcelona, 2001).

Sus quejar caerían en sacos rotos. Por toda la ciudad habían sido apostadas tropas para que fuesen bloqueados el paso de los manifestantes dentro de unos márgenes de seguridad. En aquel día, el 9 de enero de 1905, el zar Nicolás II no estaba en el palacio, ya que advertido de los hechos que pudieran suceder había abandonado el citado palacio imperial junto al resto de su familia.
Las fuerzas de seguridad zarista se soldados de infantería y tropas cosacas estaban apostados frente al Palacio de Invierno, cuando por orden del Gran Duque Vladimir Romanov, hijo del zar Alejandro II y tío del zar Nicolás, disolverían con enorme violencia la marcha reivindicativa, disparando sucesivas descargas de fusilería contra la multitud desarmada durante horas a los manifestantes y asesinando al menos 2.000 muertos de campesinos y obreros, de mujeres y niños y más de 4.000 heridos. Al término de la trágica jornada, la clase obrera rusa ya no se dirigiría al zar desde un cierto respeto, sino con odio de clase. Suceso sangriento que pasaría a la historia como “El Domingo Sangriento”.
Al día siguiente, 10 de enero de 1905, la reacción inmediata de la población de San Petersburgo, que amanecería llena de barricadas, se materializaría tanto en una fuerte oleada de protestas y manifestaciones, como huelgas y motines que lograrían paralizar el sistema productivo, y que se extenderían a otras zonas. Surgiendo a partir de entonces, en San Petersburgo y Moscú, las primeras asociaciones obreras (los sóviets) y campesinas.
La salvaje respuesta del régimen zarista traería consigo una situación y un contexto social y político que produciría que la durmiente energía revolucionaria de las masas había llegado a explotar, escribiendo Lenin, desde el exilio:

“La clase obrera ha aprendido una decisiva lección por lo que respecta a la guerra civil; la educación revolucionaria del proletariado progresó más en un día de lo que podía haberlo hecho en varios meses de existencia gris, rutinaria e intrascendente. El lema heroico proletario de San Petersburgo, “¡Muerte o libertad!”, resuena en toda Rusia. Los acontecimientos se están desarrollando con asombrosa rapidez. La huelga general en San Petersburgo está cobrando impulso.”

En el mismo enero unos 400.000 trabajadores irían al huelga en Rusia, extendiéndose la oleada revolucionaria a Polonia, Estados bálticos, Rusia Central, Georgia y Armenia. El 13 de enero, en Riga, en una batalla campal con la policía zarista daría como resultado el asesinato de 70 manifestantes; y unos días después, serían asesinados, en Varsovia, por las tropas imperiales unos 100 huelguistas. En febrero hubo movimientos huelguísticos en las cuencas mineras del Cáucado y en abril en las minas y fincas de los Urales.
Durante la primavera y el verano la situación giraría hacia la izquierda, las huelgas cada vez tenían más cariz político y en junio de 1905, la marinería del acorazado Potemkin, que estaba fondeado en el puerto de Odessa, en el Mar negro, se sublevaría contra sus oficiales, lo que traería consigo que este movimiento se extendiera a otras unidades contra sus oficiales, lo que conllevaría que este movimiento se extendiera a otras unidades de la marina y del ejército. Lo que obligaría al régimen zarista a terminar la guerra con Japón. También se anunciaría en agosto, desde el régimen zarista, un nuevo Manifiesto donde se prometía una Duma o nuevo Parlamento. 
Así en el plano político, el Manifiesto de Octubre daría, aunque solamente sobre el papel, a Rusia un régimen similar al de los países democráticos de occidente, con la: concesión de libertades cívicas, extensión al sufragio universal y creación de una Duma con poderes legislativos, con lo se que pasaba desde una autocracia a un cierta democracia, pasando de una monarquía absolutista a una constitucional. Pero en la práctica, el zar se reservaba el control de la Duma a través de un Consejo de Estado y el derecho al veto sobre los acuerdos que se tomasen y la facultad de disolver dicha Duma. Y aunque se propuso conceder el voto a los terratenientes y a la clase media urbana y privando de este derecho a la mayoría de la población. Así la burguesía vería parcialmente satisfechas sus aspiraciones con las reformas, pero los socialistas las considerarían totalmente insuficientes.
En estas condiciones los bolcheviques que defendieron el boicot a las elecciones, aduciendo que sólo derrocando al zarismo a través de acciones revolucionarias de las masas se podría dar paso a una genuina democracia.
En el plano económico y social, las principales reformas, llevadas a cabo por el primer ministro Stolpyn, serían el reparto de las tierras comunales, mediante lotes, entre los campesinos sin propiedades y las supresión de los Mir (comunidades rurales) a las que habían quedado vinculados los campesinos tras la emancipación de la servidumbre el 18 de febrero de 1861 (calendario juliano) por el cual podían moverse libremente, estar en su casa y acceder a un lote de tierra equivalentes al que tradicionalmente trabajaban. Aunque estas reformas fracasarían, ya que muchos pequeños campesinos venderían sus tierras a los grandes terrateniente (kulaks) y emigrarían a las ciudades, con lo que la concentración de la propiedad de la tierra se acentuaría. Así en las fechas previas a la revolución de 1917, unos 30.000 kulaks poseían una gran parte de las tierras cultivables de Rusia.
V. I. Lenin, en el 9 de enero de 1917 (calendario juliano), declararía en un informe sobre lo ocurrido en la revolución de 1905, a una asamblea de jóvenes obreros suizos:

“(…) la humanidad no conoció hasta 1905 la inmensa, lo grandiosa que puede ser y será la tensión de fuerzas del proletariado cuando se trata de luchar por objetivos verdaderamente grandes, de luchar de un modo verdaderamente revolucionario.
La historia de la revolución rusa nos muestra que quien luchó contra la tenacidad y la mayor abnegación fue la vanguardia, fueron los elementos selectos de los obreros asalariados. Cuanto más grandes eran las fábricas, más porfiadas eran las huelgas, mayor era la frecuencia con que se repetían en un mismo año. Cuanto más grandes era la ciudad, más importante era el papel del proletariado en la lucha. Las tres grandes ciudades donde reside la población obrera más numerosa y más consciente -Petersburgo, Riga y Varsovia-, dan, con relación al número total de obreros, un porcentaje de huelguistas incomparablemente mayor que el de todas las demás ciudades, sin hablar ya del campo. (…)
Delante iban los mejores elementos de la clase obrera, arrastrando tras de sí a los vacilantes, despertando a los dormidos y animando a los débiles.
Extraordinario por su peculiaridad fue el entrelazamiento de las huelgas económicas y políticas en el período de la revolución. Esta fura de toda duda que sólo la ligazón más estrecha entre estas dos formas de huelga fue lo que aseguró la gran fuerza del movimiento. Si las amplias masas de los explotados no hubieran visto ante sí ejemplos diarios de cómo los obreros asalariados de las diferentes ramas de la industria obligaban a los capitalistas a mejora de un modo directo e inmediato su situación, no habría sido posible en modo alguno atraerlas al movimiento revolucionario. Gracias a esta lucha, un nuevo espíritu agitó al pueblo ruso en su conjunto. Y sólo entonces fue cuando la Rusia feudal, sumida en un sueño letárgico, la Rusia patriarcal, piadosa y sumisa, se despidió del viejo Adán; sólo entonces tuvo el pueblo ruso una educación verdaderamente democrática, verdaderamente revolucionaria.
Cuando los señores burgueses y los socialistas reformistas, que les hacen coro sin sentido crítico, hablan con tanta petulancia de la “educación” de las masas, de ordinario entienden por educación algo escolar y formalista, algo que desmoraliza a las masas y les inocula los prejuicios burgueses.
La verdadera educación de las masas no puede ir nunca separada de la lucha política independiente, y, sobre todo, de la lucha revolucionarias de las propias masas. Sólo la lucha educa a la clase explotada, sólo la lucha le descubre la magnitud de su fuerza, amplía sus horizontes, eleva su capacidad, aclara su inteligencia y forja su voluntad. Por eso, incluso los reaccionarios han tenido que reconocer que el año 1905, año de lucha, “año de locura”, enterró para siempre la Rusia patriarcal.” (V. I. Lenin. “Informe sobre la revolución de 1905”. Pronunciado en alemán el 9 (22 en calendario gregoriano) de enero de 1917, en la Casa del Pueblo de Zurich, ante una asamblea de jóvenes obreros suizos. Y publicado por primera vez con la firma de N. Lenin en el Nº 18 de “Pravda”, el 22 de enero de 1925).